Diferencias entre el stud y el draw

El poker descubierto, también llamado poker stud, o stud de cinco cartas es una de las variantes más populares de poker en el mundo, tanto en casinos online como en las casas de juegos tradicionales. En esta modalidad, cada uno de los naipes repartidos son descubiertos, menos el primero que se conserva cara abajo, y se dan 4 tandas de apuestas. Estas son las principales características que lo diferencian del poker de descarte, o poker draw.

Esto hace que todos los jugadores pueden ver qué jugadas tiene "en su poder" el resto de los participantes. Seguramente ese es el motivo por el cual esta variante de poker ha perdido tantos adeptos en los últimos tiempos, y su popularidad, sigue en baja. Sobre todo opacado por el popularmente actual poker Texas Hold'em, que es sin duda, y como algún experto acertadamente lo bautizó el Cadillac del poker..

Otra diferencia notable entre el stud y el draw, son las tandas adicionales de apuestas. Los jugadores renuncian muy rápido a sus apuestas, ya que es difícil mantener cierta postura cuando todos están viendo con qué naipes cuenta cada uno. La única cuota de misterio la da la única carta que queda por descubrir. El resto, está a la vista de todos.

En esta variante de poker, desde la primera mano, uno se fija en por lo menos no estar peor que el otro. Y se puede decir que es una modalidad sólo para jugadores con mucha actitud. Si crees que tu jugada es buena, aún a la vista de todos los participantes, debes mantener tu actitud convincente para de alguna manera convencer al resto de que efectivamente tu jugada es la mejor. Si no lo haces, darás qué pensar a lo demás, y de alguna manera alentarlos con sus respectivas jugadas. En el poker descubierto es extraño llegar más lejos que la tercera carta, por eso cada vez se ve menos emocionante y en desventaja contra otras variantes de este juego, como la Texas Holdem.

Aquí cobra vital importancia el puesto que ocupes en relación al resto de los jugadores, es decir, si somos primeros, segundos o terceros en apostar. Esto quiere decir que si los jugadores que te siguen a ti en el orden de la mesa tienen mejores naipes que tú, puedes verte comprometido por acusadas subidas de la apuesta. En cambio, si ocupas uno de los últimos turnos, puedes entrar con una jugada débil o no tan desafiante, y aún así salir hecho.

Pero ni siquiera la efímera ventaja que te brinda el lugar en que estés sentado dura demasiado, ya que en cada mano apuesta primero el que tenga los mejores naipes visibles, y el orden de participación va cambiando con el transcurso del reparto.

En definitiva, podemos decir que si optas por jugar con esta modalidad, lo que tienes que tener claro es cómo conservar la cara de poker aún sin tener los mejores naipes en la mano. Debes convencerte a ti mismo de que tu jugada es la mejor para que los demás comiencen a temer por eso y en el mejor de los casos, se retiren antes de que te veas obligado a demostrarlo.